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La precursora Doña Sebastiana @JornadaSemanal

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De Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal – (foto: Original link) Doña Sebastiana da miedo y fascina. Es la muerte santificada, una figura de adoración poco conocida en la historia de México. Tiene analogías con la Santa Muerte, la santa popular que más ha crecido en cuanto a feligresía y presencia mediática en las Américas.

De la Doña sólo quedan el recuerdo, unos cuentos y su nombre. En efecto, su culto se desvaneció y, quizás, revive a su manera en esta época postmoderna con la devoción a la Flaquita.

Sebastiana está en la historia de las regiones abandonadas por Dios y el Estado que, hace más de 150 años, eran parte del norte de México y que le fueron arrebatadas por Estados Unidos.

La devoción hacia esta dama descarnada y huesuda tuvo auge en la era del “salvaje oeste”, especialmente en Arizona y Nuevo México según relata el antropólogo Carlo Severi en un artículo sobre Doña Sebastiana, el Cristo Flechado y sus rituales. La vida de Doña Muerte comienza en la colonia.

Desde el siglo XVI, la corona española en el norte de América trata de controlar muchos territorios despoblados y lejanos del centro del poder ubicado en la gran Ciudad de México, capital de la Nueva España. Sin embargo, los esfuerzos de dominación de los colonizadores, amos de un imperio decadente pero ávido de tierras, no son suficientes. La espada necesita de la cruz.

Las misiones religiosas españolas van conquistando pueblos y almas hacia el norte, abriéndose paso a lo largo del Río Bravo, hasta El Paso y Santa Fe, o bien, siguiendo el Río Colorado rumbo a Arizona.

A finales del siglo XVIII, en San Diego, San Francisco y alrededores, ya hay fortalezas además de las misiones: la espada vuelve a juntarse con la cruz para defender a los pequeños grupos de moradores de los ataques de los pueblos originarios, dueños legítimos de esos territorios.

La zona es descuidada también bajo el punto de vista religioso, tras la progresiva retirada del clero franciscano y por la falta de personal eclesiástico estable. Por tanto, es imposible celebrar los sacramentos y los rituales en las comunidades católicas. Las iglesias están en ruinas y son santuarios de macabros presagios.Tras la Guerra de Independencia, el Estado mexicano nace débil y con escaso control de su periferia. El aislamiento y la pobreza de los colonos en las zonas lejanas y los conflictos con la población indígena de los apaches y los comanches engendran una situación explosiva.

Entre 1846 y 1848, México pierde más de la mitad de su territorio y firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo, un acontecimiento traumático para el orgullo nacional.

Estados Unidos es una potencia naciente que, movida por las doctrinas de la frontera y del destino manifiesto, agrega los estados de California, Nevada, Utah y partes de los actuales Texas, Colorado, Oklahoma, Kansas, Wyoming, Nuevo México y Arizona. Uno tras otro caen y son gotas de sangre.

Ya desde los años de la lucha independentista mexicana, en aquellos territorios las comunidades reaccionan al desamparo espiritual y al aislamiento material creando la Cofradía de los Hermanos de la Santa Sangre o de los Penitentes que, aún sin volverse una Iglesia autónoma, aporta cambios inquietantes y radicales al culto tradicional.

El verbo y las prácticas de la Cofradía se expanden, siguen la antigua ruta de los misiones, por el Río Bravo y la frontera norte. Proliferan las moradas, iglesias no consagradas que pronto cobijan en su interior un acervo de nuevas imágenes y rituales. Los miembros de la Hermandad se dividen entre Hermanos de la Sangre, “los verdaderos penitentes”, y Hermanos de la Luz, con tareas organizativas y de guías espirituales.

Durante décadas, El Vaticano trata de acercarse a estos pobladores para reconducirlos a los preceptos del catolicismo romano. Fueron esfuerzos vanos. Las comunidades, sobre todo en Nuevo México, se tornan cada vez más fanáticas, aspiran a imitar la vida y la pasión de Cristo y practican la autoflagelación en las procesiones de Semana Santa. Reproducen todas las fases del martirio de Jesús en la Pasión y las ceremonias culminan con la crucifixión simulada de uno de los penitentes.

Pero clavos, azotes, chorros de sangre, gritos y dolores son reales. Lo que preocupa a la Iglesia no es la violencia, ni la creencia en el sacrificio físico como medio de purificación. El problema es otro, se llama Sebastiana. El miedo pasa de boca en boca, llega hasta las sedes del poder eclesiástico.

La gente presencia la aparición, dentro de las moradas y en las capillas, de un bizarro retrato de la muerte. Es una imagen femenina, esquelética, muy común en Europa, en los osarios y criptas de las Cofradías de la Buena Muerte, así como en las iglesias dedicadas a la Parca, en las pinturas de las danzas macabras y lasvanitas.

Sin embargo, está prohibida en las Américas, donde le dicen “Doña Sebastiana”, aunque sigue siendo la Gran Segadora, icono de un culto blasfemo, según la Iglesia.

En la Colonia, los inquisidores de la Nueva España trataron, sin éxito, de destruir todas las representaciones de la muerte que la misma Iglesia había traído del Viejo Continente, para extirpar la “idolatría pagana” hacia estas figuras.

Normalmente, sus devotos eran indios y campesinos, habitantes de los barrios marginales de las ciudades o de algún pueblito provinciano quienes ya usaban el nombre de Santa Muerte al rezar, pedir e, inclusive, al castigar a la imagen de la Gran Segadora en todo México.

La Inquisición fue abolida en España por el Real Decreto del 15 de julio de 1834, sin embargo, la actitud represiva de esa etapa siguió vigente. Doña Sebastiana escandaliza al clero católico que habla de una “herejía”, y espanta también a los campesinos de la región. “Adoran a la muerte como los indios de norteamérica”, “torturan a sus Hermanos con verdaderas crucifixiones”, “excesos en las penitencias, rituales secretos, oraciones no aprobadas por las jerarquías”, denuncian los obispos.

A las alarmas de la Iglesia dan seguimiento los medios estadunidenses que, en las primeras décadas del novecientos, indagan sobre los aspectos más morbosos y sanguinarios de esos rituales y sobre la posibilidad de que exista una devoción autónoma hacia la muerte que ellos denominan Comadre Muerte o “muerte amiga”.

No se realiza ningún estudio serio, sino que, más bien, se multiplica el efecto amarillista de los artículos: algo parecido a lo que vimos, en años recientes, respecto de la Santísima Muerte en la prensa.

Junto a la muerte, también la imagen cruenta de Jesús horadado por los dardos, el Cristo Flechado, está presente en las moradas para avisar del peligro que constituyen las poblaciones “salvajes” de los nativos, los “enemigos” que amenazan la existencia de los Hermanos y sus comunidades.

En la Semana Santa, los penitentes organizan crueles simulacros de la Pasión de Cristo, parecidos a los del barrio de Iztapalapa en Ciudad de México, aunque más sanguinolentos e inhumanos.

El Salvador, seleccionado dentro de la Cofradía, recibe el suplicio de la flagelación y es sujetado a la cruz con clavos y cuerdas mientras los demás se amarran a cactus y plantas espinosas o cargan carretas llenas de piedras con la figura descarnada de Doña Sebastiana.

En la tradición religiosa de estas cofradías, se identifica progresivamente al joven penitente, próximo a la crucifixión, con el Cristo, pero también con la muerte, la Comadre. Se cuenta que, en tiempos de crisis, cuando es fácil fallecer por penurias y frío, los muertos regresan para festejar la Pascua con los vivos en lasmoradas. A estos templos improvisados, llamados asimismo “casas de los muertos”, llegaban los Hermanos del Otro Mundo para ayudar a los habitantes de éste.

Entre la Virgen María y Jesús nunca faltaba la imagen de Doña Sebastiana, la dama esquelética de ojos vítreos o metálicos, armada de arco y flechas, la cual era cargada triunfalmente sobre las carretas de la muerte durante las procesiones.

En el Museo de Nuevo México en Albuquerque, hay una escultura: Muerte sobre su carro, realizada en 1860 por el escultor Nazario López de Córdoba para lamorada de Las Trampas. Es una reelaboración del Triunfo de la muerte, un tema iconográfico medieval en que Doña Sebastiana declara su victoria sobre Jesús y arroja flechas al pecho del Salvador.

Arcos y dardos definen la iconografía tradicional del Cristo flechado en la versión adoptada por los franciscanos que evangelizaron el norte de la Nueva España. Por otro lado, en España, la muerte se retrataba con una guadaña en la mano, no con arco y flechas. Esto sugiere que, al norte del Río Bravo, podría haberse dado una superposición entre la figura del Cristo y la del mártir San Sebastián, representado típicamente con flechas en el costado. El nombre del santo posiblemente sufrió un cambio al femenino y su figura se asoció a la de la muerte con arcos y flechas, dando vida así a la hermosa Doña Sebastiana, precursora o “prima chicana” de la Santa Muerte.

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Le preghiere per la Santissima Muerte in italiano

Santa Muerte tutti in preghiera

“…Lei apre i nostri occhi alla realtà, dicono che morire è svegliarsi, non so se ci sia un paradiso o un inferno, però la unica cosa sicura in questa vita è che solo Lei comprendo”. 

[Dalla canzone “Santa Muerte” del gruppo hip hop messicano Cartel de Santa]*

[Nella foto. Momento dell’innalzamento collettivo delle statue della Niña durante il rosario per la strada a Tepito, Città del Messico]

Da quando, ormai oltre 10 anni or sono, il culto alla Santa Muerte è uscito dalla semiclandestinità in cui è stato relegato per secoli, si sono moltiplicati i breviari, i libri e i siti internet che riportano preghiere, petizioni e rosari dedicati a questa santa popolare messicana che è sempre più globale. I materiali sono soprattutto in inglese e in spagnolo e poco esiste in italiano. “Preghiamo insieme e diciamo: ‘Santa Muerte del mio cuore’. Le preghiere indirizzate alla Santissima” è un paragrafo estratto dal libro Santa Muerte Patrona dell’Umanità che prova a riempire questo vuoto e che riporto di seguito. Allego anche un PDF con una collezione di preghiere e invocazioni tradotte all’italiano e reperite sul web, su alcuni testi accademici e su altri divulgativi in vendita in Messico. A questo link, per chi non la conoscesse, si spiega chi è la Santa Muerte in un breve video e con qualche fonte bibliografica.

La Hermana Blanca, uno dei soprannomi comuni della Santa Muerte, si occupa di qualsiasi tipo di problema, dall’amore alla legge, dalla salute all’economia. L’elaborazione di preghiere e rosari specifici per la Santa è una pratica piuttosto recente, incoraggiata probabilmente dal boom commerciale e dall’impatto mediatico che l’hanno accompagnata nell’ultimo decennio. Perciò, se prima di fronte all’immagine della Flaquita si recitavano solamente il Padre nostro, il Credo e l’Ave Maria, oggi i devoti possono contare su una lunga serie di preghiere scritte ad hoc e riportate su siti Internet o breviari “fai da te” del culto.

La maggioranza delle preghiere più diffuse parte dalla tradizione giudeocristiana, chiedendo aiuto e permesso a Dio e alla Santissima Trinità per ottenere salvezza e poter invocare la Muerte, oppure ricordando la passione di Cristo, per poi arrivare a richieste proibite dalla Chiesa cattolica poiché rivolte direttamente alla Santissima e non sempre lecite nei contenuti. Riporto qui un paio d’esempi.

Signore, nella tua Divina presenza, Dio Onnipotente
Padre, Figlio e Spirito Santo, ti chiedo il permesso
d’invocare la Santissima Muerte, la mia Bambina Bianca.
Ti chiedo umilmente di rompere e spezzare
ogni maleficio, incantesimo e oscurità che si presenti
nella mia persona, nella mia dimora, nel mio lavoro e nella mia strada.
Santissima Muerte, elimina tutte le invidie, povertà, avversioni e inerzie
ti chiedo per pietà di concedermi…(aggiungere una richiesta)
E che con la tua presenza benedetta illumini la mia casa e
il mio lavoro, e così anche per i miei amati, dandoci amore,
prosperità, salute e benessere.
Benedetta e lodata sia la tua bontà, Santissima Muerte.
Signore, ti ringrazio infinitamente perché vedo la tua bontà
nelle prove cui mi sottoponi, che perfezionano il mio spirito,
Signore, ti rendo grazie, in mezzo a queste prove
avrò la tua Benedetta e Santa benedizione. Amen.

In questa preghiera non mancano le tipiche invocazioni al Padre eterno o allo Spirito Santo, a Gesù e ai poteri speciali concessi alla Morte, oltre alle richieste da completare con un desiderio o il nome di una persona.

In alcuni casi la Niña Hermosa funge da intermediario tra Dio e gli uomini, in altri è la destinataria finale delle suppliche. Spesso si domanda l’adempimento di doveri, inclusi quelli coniugali, il rimborso di debiti, l’espiazione di colpe e l’ottenimento di favori da parte di terzi. Tra tante petizioni non si esclude naturalmente la concessione dell’amore e l’innamoramento provocato da un rituale speciale di amarre o ligue, secondo la tradizione cubana. Purtroppo, però, un amarre non è un diamante e non dura per sempre, soprattutto se la volontà della persona è stata forzata. Ecco una giaculatoria molto comune che auspica a una persona sorti avverse e dipendenza:

Santa Muerte del mio cuore
non lasciarmi senza la tua protezione,
e non lasciare mai tizio(a)… (nome della persona)
un solo momento tranquillo(a), infastidiscilo(a)
in ogni momento, mortificalo(a), inquietalo(a), inquietalo(a)
perché sempre pensi a me. Amen.

Esistono preghiere e rituali per ogni gusto e passione. Servono per risolvere una disputa familiare e proteggere i bambini, per evitare furti e chiamare a sé la fortuna, per perdere un vizio e attrarre una persona. Specularmente si sono creati rituali più complessi, eseguiti da “esperti”, santoni e sensitivi di tutti i tipi per conseguire esattamente gli stessi benefici delle preghiere individuali. L’unica differenza è il potere di suggestione che essi riescono a suscitare grazie a una serie di accorgimenti estetici e atti liturgici, pensati per stupire e convincere sia l’habitué che lo scettico.

La struttura del rosario segue grosso modo quella della tradizione cattolica, con le opportune varianti atte a includervi anche la Santissima Muerte. Può cambiare leggermente a seconda dell’altare callejero, da strada, in cui viene recitato, dato che non c’è una liturgia consolidata e uguale per tutti. Ogni officiante può usare delle varianti e crearne di nuove. Ciononostante il rosario di Tepito è sicuramente un buon punto di partenza per farsi un’idea, anche perché è il più frequentato. La guida spirituale recita la prima parte di ogni preghiera e i devoti rispondono a voce alta con la seconda parte. Si comincia con il segno della croce e poi con la sequenza classica del rosario, cioè un Padre Nostro, dieci Ave Maria e un Gloria al Padre. Questa serie si ripete cinque volte, e tra una decina di Ave Maria e l’altra si dice un Mistero Doloroso, sebbene in alcune varianti possano essere recitati in alternativa i Misteri Gaudiosi, Gloriosi o Luminosi.

[Video con i momenti iniziali di un rosario per la strada a Tepito. La durata totale delle preghiere è di un’ora anche se i devoti spesso passano l’intera giornata a festeggiare la loro Santa presso l’altare]

La ricerca sul campo di Paolo Mossetti [1] riporta con precisione le parole dell’ufficiante. Primo mistero: l’agonia di Gesù nell’Orto di Getsemani (Matteo 26, 39): “Santissima Muerte, Fratello Gesù, ti offriamo questo primo mistero in onore della tua agonia nell’orto di Getsemani, ti chiediamo che per intercessione della Santissima Muerte e della tua Santissima madre, la Vergine Maria, ci concedi un gran dolore e pentimento per tutti i nostri peccati”.

Santa Muerte 1 oct 2010 140 (Small)Dopodiché si dedica una preghiera a una categoria specifica per ogni mistero, per esempio i detenuti, e la guida annuncia “un’orazione per i nostri fratelli che sono a…”. Si prega in silenzio per qualche secondo, poi comincia l’orazione per chi è in carcere. In questo modo si procede per tutti i misteri. L’agonia di Gesù all’Orto dei Getsemani si dedica ai detenuti. Il secondo mistero doloroso (la flagellazione di Gesù alla colonna) si indirizza agli infermi; il terzo (la corona di spine) va ai defunti; il quarto mistero (Gesù viene caricato della croce) risolve i problemi economici; infine il quinto (la crocifissione e la morte di Gesù) pone freno ai vizi.

Oltre alla cerimonia del rosario esistono anche dei novenari che si recitano in ambienti privati. I più noti sono composti da una preghiera d’apertura, una giaculatoria, un sonetto e altre preghiere da recitare durante nove giorni. La novena implica un impegno prolungato e una relativa disciplina, perciò è indicata nella risoluzione di problemi gravi o, secondo alcuni, addirittura nei rituali di stregoneria.

La maggior parte delle miniguide al culto e dei libretti in circolazione, di norma abbastanza autoreferenziali e commerciali (come la famigerata Biblia de la Santa Muerte), puntano a diffondere e cristallizzare alcune consuetudini della devozione. Tendono a consigliare comportamenti e pratiche, suggerendo preghiere, rituali e offerte per gli altari secondo criteri arbitrari o solo in parte recepiti dai devoti. Qualcuno ha addirittura escogitato i dieci comandamenti della Santa Muerte, con un’immaginazione abbastanza fervida. Presi da smania imitativa delle religioni “maggiori”, i creatori della “Bibbia della Santa Muerte” hanno rielaborato i passi su Mosè e le tavole della legge. Anche se non li legge o non li conosce quasi nessuno, li riporto come esempio di inventiva popolare (a volte interessata e non molto spontanea).

Nella “Bibbia”, su Internet e in altri volumetti di rapido consumo si parla spesso di una “religione”, quasi fosse contrapposta al cristianesimo e non di un culto popolare dai tratti folcloristici: la stragrande maggioranza di aderenti e fautori del culto per la Santa Muerte non intendono rinunciare al cattolicesimo né creare altre “religioni” strutturate come tali. Men che meno si può parlare di una setta o, come alcuni giornali cercano spesso d’inculcare, di una “setta satanica”.

Santa Muerte 1 oct 2010 100 (Small)

Inoltre in alcuni libretti si allude a non meglio precisati “fratelli”, mentre nell’uso comune si parla di devoti, simpatizzanti e, al massimo, di credenti. Alcuni torbidi predicatori, con un certo seguito tra masse ingannate a suon di promesse e falsi miracoli, hanno addirittura celebrato matrimoni, messe, pellegrinaggi e liturgie di ogni tipo in onore della Santa Muerte senza rispettare il confine tra la fede di ciascuno, con le sue legittime espressioni collettive, e le iniziative pacchiane e lucrative.

Per i vecchi devoti che da generazioni conservano l’essenza del culto, queste pratiche starebbero dimenticando e mistificando la natura spontanea e discreta, fino ai limiti della segretezza assoluta, che ha dato origine e diffusione al culto molti decenni, probabilmente secoli, or sono. Ecco quali sarebbero i “comandamenti” contenuti in questo libretto in vendita nelle edicole esoteriche o nei negozi specializzati:

Venererai la Morte con totale rispetto.
Non pronuncerai il suo nome invano.
L’adorerai nei giorni a Lei dedicati.
Onorerai tutti i tuoi fratelli nella religione.
Non farai del male a nessuno.
Non commetterai atti che possano pregiudicare la nostra religione che adora la Morte.
Non abuserai delle tue conoscenze spirituali.
Non renderai false testimonianze che La riguardino.
Non avrai pensieri che ti facciano lucrare grazie a Lei.
Non desiderai le ricchezze di altre persone.

Scarica a questo link il PDF con la lista completa delle preghiere per la Santissima Muerte più comuni in Messico (tradotte in italiano).

* Il gruppo rap messicano Cartel de Santa non si chiama così in onore della Santa Muerte ma per il nome del quartiere di Monterrey da dove provengono i suoi integranti.

[1] Cfr. Paolo Mossetti, Economia informale e sub-cultura religiosa: la devozione alla Santa Muerte, Facoltà di economia, Corso di Laurea Specialistica in Economia e Management per le Arti, la Cultura e la Comunicazione, Università Commerciale Luigi Bocconi, Milano 2008, p. 80.


Sfoglia il reportage Santa Muerte sulla rivista Loop

Loop Santa Muerte

Clicca qui per visualizzare la rivista Loop N. 15 (ott/nov 2011) e sfogliare il reportage “La Santa Muerte, protettrice del popolo messicano”.

Testo di Fabrizio Lorusso, foto di Giuseppe Spina e Giulia Mazzone

L’intero numero della rivista a questo LINK.

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More information http://www.frameoff.it


BookTrailer di Santa Muerte Patrona dell’Umanità

Grazie a Giuseppe Spina e Circuito Nomadica!

“La morte è così sicura di sé stessa che ci dà tutta una vita di vantaggio”

Santa Muerte. Patrona dell’Umanità, Fabrizio Lorusso, Stampa Alternativa/Nuovi Equilibri, 2013 pp. 192. – Libro 

Blog santamuertepatrona.wordpress.com/

Autore del libro: Blog
Musica di Beto Quintanilla – “La Santísima Muerte”
Book Trailer by Giuseppe Spina nomadica.eu

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